Normalmente la exposición permanente de un museo es sólo una pequeña muestra de sus fondos. Esta muestra es a menudo una selección de las mejores piezas de la colección o de las más representativas. El discurso museológico queda plasmado en la exposición, mostrando la ideología el concepto y el ámbito de estudio del propio museo. Las piezas, no sólo tienen que valerse por sí mismas sino que deben tener un sentido en el contexto de la exposición, deben mantener cierta relación con el resto del material expuesto. También deben estar contextualizadas con el mundo exterior.